lunes, 9 de noviembre de 2009

Y desabrocharme.



Y desabrocharme la palabra,

crecer de blusa entre mis pechos.


Nombrar la arcilla que dibujando se ha secado

en pájaro de travesía y luciérnaga metódica.


Desplegar las pieles,

cuando son tantos los recodos

de donde los labios se han marchado.


Elena Conchello.
Cuadro. Sol Ardiente de Junio. Lord Frederick Leighton.

3 comentarios:

  1. hola, Elena, muy bueno el poema, empiezas muy bien....enhora buena.

    Manuel

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  2. Estimada señorita:
    Es mi ilusión invitarle a seguir a lo largo de estas semanas, a través de mi humilde blog (www.molestoluegoexisto.blogspot.com), el ensayo que realizo acerca de la dulce obra escrita por el genial Saint Exupery; El Principito. Esta breve creación tiene mucho de profundo. Pero no se trata de una profundidad plomiza, suprametafísica o hiperintelectual, ¡para nada! Todo lo contrario, el mensaje del principito es sencillo, directo y preclaro.
    Mi objetivo es que juntos saquemos el máximo jugo a la brillante creación del francés… sin duda esta apasionante labor nos servirá para alegrar nuestros espíritus y crecer un poquito más.
    Un animoso saludo desde la isla de Gran Canaria.

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  3. Linda:
    Me alegro mucho de compartir estos espacios aéreos. Gracias por ese hermoso poema.
    Un beso

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