lunes, 25 de junio de 2012

Sueño XXXIX

"Si tengo coraje, me dejaré seguir perdiendo. Pero tengo miedo de lo nuevo y tengo miedo de vivir lo que no entiendo"

Clarice Lispector, de su libro La pasión según G.H.


Desorientación
repito
desorientación
para perderme de vista
y poblar mi casa de flores
rompiéndome sin miedo,
en las paredes secas del pasado.



Cuadro de Xi Pan.

Elena Conchello.


lunes, 18 de junio de 2012

Sueño XXXVIII

"Minha vida é sua
Como um marinheiro do mar
Sofrer não há porque"
Vive de Maria Bethânia.

Con la mirada en los días y el cuerpo futuro
mi boca desconoce la sed de la ausencia
porque remé a ninguna parte
hasta dejarme llevar, llevar.

Se han forjado las pasiones
como si vivir fuese
aún más peligroso que el olvido.

Viajera
de cruzadas y encrucijadas,

viajera en las palabras
dentro en cada vagón,

en la belleza
de quien decide
entregarse.


Elena Conchello.

domingo, 1 de abril de 2012

Sueño XXXVIII

"Cuando escribo,
es como si las cosas,
todas, no solamente
aquellas de las que escribo,
vinieran hacia mí
y se diría y yo creo
que es para conocerse"

Guillevic de su libro "Arte poética", traducido por primera vez en España por Pilar González España. Ediciones Fuentetaja.


Acaso no somos
incontables briznas de luz oculta
en la nieve del recuerdo.

Acaso no navegamos
contra el tiempo
perforando los ojos
de aquello que nos sobrevivirá después.

¿Por qué persigo hablar?
trazar rectas
como palabras humeantes
y no saciar al silencio.


Elena Conchello.

sábado, 10 de marzo de 2012

Sueño XXXVII

"Saber que es preciso dejar de indagar-pues es recuerdo y anhelo toda búsqueda- y hallar el modo, simplemente, de invertir la mirada" Chantal Maillard. Diarios Indios.

Mi sueño cae de rodillas sobre el colchón negro de la noche.
Llamo en sus bordes a las fauces de la tierra, más que al amor libre.
No se detiene el sigilo, ni se extiende.

Me encojo la boca en una tempestad incierta de ritmos
la ceguera me brota abundante como hilos de cometa.

Trato de huir, inútil,
la verdad es injusta, perecedera.

Colonizo esa nueva juventud donde se ha perdido mi nombre.

Mi rezo es una transición a un dolor primigenio.
Los hombres abocados a un funeral continuo de alaridos
son segundos de cristal,
son cuerpos efímeros.

El hombre alarido
no conoce el enigma que encierra su eco.

Le he visto rebasando el contorno de mis páginas
increpando la osadía de mi trazo,
para no descansar deberé escribirte
y descansaré después, cuando te haya mirado.

Susurraré en tu voz
y no te intercambiaré por otro,
aprenderé a hablarte bajo la nieve.


Elena Conchello.

domingo, 5 de febrero de 2012

Sueño XXXVI

También los caminos mueren como los hombres, en silencio, o de pronto se rompen.

Yehuda Amijai.


Busco vivir las edades que mis ojos no recuerdan.
La fuerza se apelmaza en derredor,
me retiene para no fugarme al vacío suspendido en el viento.
No podré ser feliz donde mi mano resiste y no abandona.
Tras de mí, las sacudidas van cediendo a la helada y su embestida.
Escojo la delicadeza, el instante vencido, sin escaramuzas,
la loba seguirá hambrienta en las montañas.

Elena Conchello.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Poema de Amor de Yehuda Amijai.

Las personas se utilizan como remedio para su dolor.
Se ponen unas a otras sobre sus heridas existenciales,
en el ojo, en el sexo, en la boca y en la mano abierta.
Se agarran unas a otras y no quieren soltarse.

Yehuda Amijai.

Sueño XXXV

"Olvidar y florecer. Florecer y olvidar; es todo"

Yehuda Amijai de su libro Detrás de todo esto se oculta una gran felicidad.


Yo sé que me he abrazado
a la maniobra de la tristeza
y me he quedado dormida en algún recuerdo.
Hago un nuevo esfuerzo,
escribo sin acometer ninguna respuesta.
Sólo recabo instantes,
viejas órdenes de cómo resolver mi tiempo.

El vencido está vencido
no sé como sobrevivir a ésta lágrima
hay palabras prohibidas
lo sé.


Elena Conchello.